3 de enero de 2013

La camisa


Las primeras camisas se ponían pasándolas por la cabeza, igual que una camiseta, ya que al principio fue considerada una prenda de ropa interior, y siempre se ponía debajo de otras prendas de vestir; solamente se lucía o veía el cuello.
De ahí viene la costumbre que indica el Protocolo, que una caballero nunca debe quedarse en mangas de camisa, al menos en presencia de las señoras, ya que se consideraba que era como quedarse en ropa interior. Por eso lo caballeros nunca deberían quitarse la chaqueta en los banquetes y otros actos.

Dadas las condiciones de vida de aquellos años (finales del siglo XIX), la camisa blanca, era signo de distinción, ya que solo los aristócratas y gente de buena posición podían lavarla a menudo y tenerla siempre limpia.
Eran bastante utilizados los cuellos postizos, esta era la única parte que se lucía, en un principio; así se podía cambiar el mismo, sin tener que lavar el resto de la prenda que no se veía.
Cuando aparecen las primeras camisas de colores más oscuros, rayas y estampados, las clases sociales altas optan por mantener el blanco en los cuellos y puños de las camisas, como signo de distinción, para tratar de mantener las diferencias.

Las camisas de los hombres (como otras prendas de botones masculinas) abrochan de izquierda a derecha (tienen la fila de botones a la derecha) y las de las señoras abrochan de derecha a izquierda (tienen los botones a la izquierda).


La buena camisa
- Una buena camisa lleva unas varillas de quita y pon, siempre y cuando el cuello lo requiera. Generalmente las varillas son de plástico. Dan al cuello la curvatura necesaria y evita que las puntas se levanten, especialmente cuando se lleve corbata.
- El origen del canesú de la espalda partido por la mitad sirve para adecuar la camisa a la estatura del hombre. En las camisas de confección, el canesú de la espalda es tan sólo un detalle que requiere una confección laboriosa.
- Cuantas más puntadas tenga una costura, mayor aguante tendrá, una buena camisa tendrá unas ocho puntadas por centímetro. Siempre se cose con una única aguja, incluso en costuras dobles paralelas. La ventaja es que las costuras son más precisas y que el tejido que hay en medio no se arruga al lavarlo.
- La pieza trasera suele ser más larga que la de delante. Así se consigue que está bien puesta incluso al agacharse. El largo se considera correcto cuando al andar las dos partes son igual de largas.
- Una buena camisa tiene que llevar botones de nácar. Estos botones son muy resistentes tanto así que pueden romper una aguja de una máquina de coser.
- En el ángulo entre la parte trasera y delantera, a menudo se pone un trozo de tela triangular de refuerzo.
- La unión de la manga y el puño presenta varios pliegues. A menudo hay un pequeño botón adicional por encima del puño que evita que la camisa se abra por el lado.
 
En una camisa, es importante que el tipo de cuello nos favorezca.
 






El cuello inglés, el clásico, el italiano.... ¿con que cuello te quedas?
Para ello es bueno hacerse un análisis antropométrico, para saber que tipo de cuello es el más adecuado para nosotros, según necesitemos estilizar o dar amplitud a nuestro cuello.
Según el tipo de cuello que escojamos, debemos realizar un nudo de corbata u otro.

La camisa bien puesta.
  
- Cuando el largo de las mangas es el adecuado, el puño cubre la muñeca y casi todo el arranque del pulgar. La manga tiene que ser suficientemente larga para que se mantenga incluso con el brazo doblado y no solo cuando el brazo está en posición vertical.
- Cuando el largo de la camisa y de la chaqueta es el adecuado, el puño de la camisa sobresale por lo menos un centímetro. Cuando sobresale demasiado, las mangas de la chaqueta parecen ser demasiado cortas. en proporción con el largo de la chaqueta, pero como la chaqueta nunca se lleva sin camisa, esto no se nota e incluso queda bien.
- La solapa de la chaqueta debería cubrir justo el borde exterior del cuello y sus puntas. Sólo así se consigue una armonía perfecta entre las líneas del cuello de la camisa, la corbata y la solapa.
- Si el cuello de la camisa tiene la anchura adecuada sobresaldrá de la chaqueta por detrás, al menos en las chaquetas bien cortadas. Cabe decir que en el cuello de la chaqueta se corta a partir de un cuello de camisa bien cortado. Por tanto para comprobar si el cuello de la americana queda bien o no, hay que hacerlo con relación con el cuello de la camisa.

- Las puntas de un cuello bien cortado tocan la pechera de la camisa y no se separan de ella al mover la cabeza. El nudo de la corbata es precisamente lo que les obliga a quedarse en esta posición, para ello el cuello debe tener una medida determinada.
- El nudo de la corbata debe estar situado exactamente en el triangulo que se forma entre las puntas del cuello y permanecer allí independientemente de si el último botón de la camisa está abrochado o no.

El planchado de la camisa.
Esta última parte, cuando ya tenemos la camisa perfecta, es importante también para causar siempre una buena impresión.


- Lo mejor es planchar la camisa cuando esté ligeramente húmeda. Es cuando resulta más fácil.

- Si la camisa estuviese demasiado seca, se debe humedecer bien. Para ello habrá de utilizar un pulverizador de pistola. La camisa humedecida debe guardarse en una funda una media hora en una bolsa de plástico. Así, la humedad se extenderá uniformemente.
- Se empieza siempre por una de las mangas. Primero se alisa y se empieza a planchar por el centro. Se plancha de dentro hacia fuera, ya que si no en la tela se forman pequeñas arrugas. Las camisas planchadas con planchamangas se guardan colgadas.


- Un puño de botones sencillo debe plancharse de forma que los botones estén en la parte superior. El procedimiento es diferente si el puño es doble. Primero se desdobla el puño por completo y se plancha. Entonces se plancha de la forma deseada y se alisa con la plancha.

- Se coloca la parte trasera de la camisa con la parte interior sobre la. Se estira la camisa y se alisa con la plancha prestando atención al pliegue en l espalda. Debe plancharse de forma uniforme. El pliegue de la espalda debe colocarse en el borde de la tabla de manera que el otro lado transcurra en paralelo. Al marcar el pliegue con la plancha se debe mantener la camisa estirada. Se le da la vuelta a la camisa y se repite la operación.

- El cuello se plancha desde las puntas hacia dentro para que no queden arrugas. Esto es especialmente importante para los cuello de botones flexibles. Luego se le plancha la parte interior dándole la vuelta.

- A continuación, se plancha la pechera de la camisa. Primero se coloca una mitad sobre la tabla con la parte exterior boca arriba y se alisa. Si se trata el lado derecho con botones, se debe planchar con cuidado alrededor del botón, luego se pasa a planchar la otra mitad.

Lo mejor es guardar las camisas colgadas. También se puede planchar cada vez sólo una camisa y ponérsela tras dejarla enfriar.


1 comentario:

  1. Interesante, hoy he aprendido varias cosas nuevas.
    Sigo tu blog y me parece que está muy bién.

    Saludos

    ResponderEliminar

Me encanta, muy mucho, recibir vuestros comentarios!!

¡Alegría 100%, cada vez que veo un comentario! Muero de ilusión al ver que después de leer mis post, me dejáis unas palabras!

Sin embargo, deciros, que me reservo el derecho de no publicar comentarios que estén fuera de lugar.

También deciros que si no se ve vuestro comentario al publicarlo, es por el tema de que tienen que esperar la moderación, normalmente trato que sea lo antes posible ;)

Besositooos!